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NUESTRAS AMENAZAS EXTERNAS E INTERNAS

  • Lic. Margarita Rodríguez Suárez
  • 4 may
  • 2 min de lectura

Por Pablo Cazau




En la vida padecemos amenazas externas, provenientes del ambiente, y amenazas internas, provenientes de la mente.


Amenazas externas son un terremoto, un vínculo cercano con algún psicópata o simplemente un cajero que nos cobró de más.


Amenazas internas son un pensamiento negativo (“todo terminará en una catástrofe”) o una emoción negativa (un ataque de ira).


Nuestro cuerpo físico puede sufrir con amenazas externas (un virus, una enfermedad) o con amenazas internas (estrés debido a pensamientos o emociones negativas persistentes, que hacen bajar las defensas).


Las amenazas internas son las más peligrosas por tres razones: a) Nos acompañan siempre. En cambio, una amenaza externa podemos neutralizarla, por ejemplo, mudándonos a otro barrio más seguro; b) Aparecen tanto en la vigilia como en las pesadillas. En cambio, una amenaza externa no aparece realmente en nuestros sueños; y 3) No solemos estar entrenados para enfrentarlas. En cambio, las amenazas externas sí, como cuando todavía siendo niños nuestros padres nos dicen que evitemos las malas compañías o que nos abriguemos cuando hace frío. A veces, sin embargo, no nos dicen cómo no estar angustiados, enojados o deprimidos. A veces, ni ellos saben cómo hacerlo.


¿Hay alguna relación entre las amenazas externas y las internas?


Sí. En primer lugar, debemos entender que ambas consumen recursos energéticos limitados. Si gastamos mucha energía en defendernos de las amenazas internas, nos quedará muy poca energía para enfrentar las amenazas externas. Enfrentaremos mucho mejor los peligros del mundo externo si nuestra mente está preparada para ello y no necesita, por lo tanto, mucho consumo energético.


En segundo y último lugar, un peligro externo puede despertar un peligro interno (un ataque de pánico por haber perdido el empleo). También pueden sentirse amenazas internas sin que haya amenazas externas. Ni la casa más segura puede protegerte de ti mismo.


¿Cómo enfrentar y neutralizar todas estas amenazas?


Las amenazas externas se neutralizan actuando (quejándose con defensa del consumidor, haciendo un curso de defensa personal, alejándose de una persona peligrosa, etcétera). Las amenazas internas se neutralizan cntrolando ideas y emociones perturbadoras. Podemos por ejemplo preguntarle a nuestros amigos cómo hacen para defenderse, podemos consultar a un psicólogo, podemos leer libros de autoayuda.



Te dejo aquí un enlace donde podés encontrar varios de ellos.


 
 
 

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